La diferencía entre lo esencial y lo vital es muy estrecha
¿Cual es el momento más emocionante ante la posibilidad de comprar nuestro próximo móvil ?
Hasta esto ha cambiado en los últimos tiempos. Aún recuerdo cuando nuestra mayor ilusión cuando aparecía una novedad era ir y pegar nuestra cara al escaparate de la tienda y comentar todo lo que creíamos nos iba a aportar esta compra.
Los tiempos son diferentes, los clientes somos diferentes, el mercado es diferente y ahora ante nuestra decisión de compra nos lanzamos ávidamente a preguntar al todopoderoso Google que emociones nos va a devolver nuestra flamante nueva adquisición.
Los blogs nos inundan con mil y una comparativas de Megapixels, duración de baterías , pantallas multitactiles y demás funcionalidades que no dejan de ser algo superfluo. La realidad de la adquisición de un teléfono como la de cualquier cosa, es la suma de un montón de pequeñas emociones con disfraz de necesidad donde engañamos a nuestro cerebro haciendo creer que es esencial y sobretodo vital que tengamos ese equipo por que no entendemos como hemos podido vivir hasta ahora sin estar permanentemente conectados.
Hoy día un teléfono es más que un dispositivo que te permite pedir un taxi o llamar a un amigo, es una puerta de conexión al mundo. Un mundo donde la vida se hace digital a pasos de gigante y donde gracias a un mail, un Sms o a un comentario en tu red social favorita acumulas una pequeña porción de emoción que te hace amarlo y sobretodo te hace pensar que la vida ya no es la misma si no tienes tu teléfono móvil en el bolsillo.

fuente imagen : futureatlas.com
Ese es el verdadero valor que han aportado los operadores a los ciudadanos, venden alegrías , emociones y sobretodo se ocupan de que siempre les llegue esa próxima llamada , ese nuevo mensaje , ese correo o cualquier otra forma de comunicación a un pequeño o gran coste por minuto.